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martes, 26 de julio de 2011

Disfagia en la Esclerosis Múltiple

            El término “disfagia”, designa cualquier problema que surge desde el momento en que los alimentos se introducen en la boca hasta que pasan al estómago. Puede tratarse de una molestia, dolor, e incluso un bloqueo completo de los alimentos. La disfagia neurógena, que es la que se da en pacientes con Esclerosis Múltiple (en adelante EM), se define como el trastorno de la deglución que aparece como consecuencia de lesiones situadas en diferentes niveles del Sistema Nervioso Central.
La disfagia, hasta hace poco, se consideraba un síntoma propio de fases avanzadas de la enfermedad, donde el paciente se encontraba a nivel físico más discapacitado; normalmente esto es así, pero también puede aparecer en estadíos tempranos de la EM.

En la EM, la disfagia puede aparecer en cualquiera de las cuatro fases de que consta la deglución normal:
- Fase oral preparatoria.
- Fase oral.
- Fase faríngea.
- Fase esofágica.
La disfagia presenta muchos síntomas, siendo los más frecuentes:
- Babeo.
- Dificultad para abrir la boca.
- Dispersión en la boca.
- Alimento expulsado de la boca.
- Reflujo nasal.
- Estornudo.
- Tos.
- Dolor.
- Vómitos.
- Cianosis.
- Disnea.
- Síndrome de Dificultad Respiratoria del Adulto (SDRA).
- Reflujo gastroesofágico.
- Aspiraciones causando neumonías.
- Etc.
Debido a las complicaciones que conlleva que el paciente con EM padezca disfagia, debe realizarse un diagnóstico lo más precoz posible, evitando así los síntomas anteriormente citados.
En el diagnóstico interviene un equipo multidisciplinar de profesionales sanitarios. El diagnóstico exacto nos permite identificar signos y síntomas de la disfagia; el posible riesgo de aspiraciones, determinar la necesidad de vías alternativas de nutrición, la anatomía de las estructuras que intervienen en la deglución, el estado de la función respiratoria… Todo ello nos llevará a la elaboración de un correcto tratamiento de fisioterapia, entre otros.

FISIOTERAPIA
Antes de comenzar las sesiones, hay que tener en cuenta una serie de instrucciones básicas para la alimentación, que serán específicas para cada paciente con EM:
- Alimentación adaptada al paciente:
- Espesar líquidos.
- Elegir bebidas con sabor fuerte y frías.
- Y beber a pequeños sorbos.
- Posición del paciente:
- Durante la comida: Paciente bien derecho con la cabeza flexionada (es la postura más utilizada, pero también se puede usar la extensión y rotación según en dónde radique el problema de la deglución).
- Después de la comida: Dejar al paciente erguido 30º.

Técnicas para facilitar la deglución:
  • a) Estimulaciones según la técnica de Logemann: Se estimula el reflejo de deglución con un espejo laríngeo, que se puede enfriar para estimular la deglución. Se efectúa sobre los pilares anteriores del velo del paladar.
  • b) Maniobra de Mendelsohn: El paciente debe tragar tratando de prolongar al máximo la elevación de la laringe consecutiva al reflejo de deglución, poniendo un dedo sobre su cartílago hioides para notar la elevación de la laringe y trate de mantenerla durante unos instantes; así se disminuye el riesgo de falsas vías.
  • c) Resistencia frontal asociada a la deglución: El paciente empuja con la frente hacia delante, donde el fisioterapeuta ofrece resistencia al empuje con su mano, al tiempo que traga. Esto provoca una sinergia de los músculos hioideos y una elevación de la laringe, que contribuye a proteger las vías respiratorias.
  • d) Deglución forzada: Se le pide al paciente que fuerce la deglución para estimular el retroceso de la raíz de la lengua y aumentar así la presión ejercida sobre estas zonas. De esta forma se consigue reforzar la propulsión o falta de amplitud lingual.
  • e) Deglución supraglótica: El sujeto recibe una serie de órdenes: “inspire - retenga el aire - trague - espire - vuelva a tomar aire”. Estas órdenes permiten expulsar los residuos de las posibles falsas vías, y se utiliza en casos de problemas de estanquidad de la laringe o de un déficit faríngeo.
  • f) Elevación activa asistida de la laringe: El fisioterapeuta favorece el movimiento de elevación de la laringe realizando un apoyo sobre los cartílagos laríngeos. Suele ser una técnica dolorosa, así que se realiza poco.
  • g) Estimulaciones de la lengua:
    - Sacar la lengua hacia delante, hasta alcanzar el depresor.
    - Recuperar una miga de pan del borde de uno de los labios
    - Reeducación de las praxis linguales.
    - Estimulaciones extereoceptivas: masajes suaves, activación de circuitos sensoriales con un sabor fuerte o frío.
    - Estimulaciones propioceptivas: movilizaciones pasivas, estiramientos, vibraciones…
  • h) Estimulaciones en la boca:
    - Tocar el interior de las mejillas con la punta de la lengua.
    - Reconocer pequeños objetos colocados en la boca.
    - Elevar la base de la lengua pegándola al paladar y hacerla chasquear.
    - El fisioterapeuta coloca su dedo en la boca del paciente para percibir la colocación precisa de la lengua y así estimular una lengua inmóvil.

Tanto el estado cognitivo como la atención que presta el paciente va a ser determinante en reeducación de la disfagia, de la misma manera que si durante la realización tiene lugar obstrucción bronquial nos podemos ver obligados a aplazar o adaptar e incluso a suspender la sesión.
 Cristina Sánchez Palacios                                                                                Fisioterapeuta de ASEM

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