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domingo, 30 de octubre de 2011

Gimnasia contra la incontinencia Urinaria


Gimnasia contra la incontinencia

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  • Purificación León/EFE-Reportajes
  • 28 Octubre 2011
  • Además de un problema de salud, las pérdidas involuntarias de orina suponen un estigma social.
    • La incontinencia puede ser de urgencia, de esfuerzo, mixta, transitoria, por rebosamiento o funcional, expone François Peinado, urólogo del Hospital USP San Camilo y del Instituto Privado de Urología. Foto EFE
    Madrid, España.- Durante la infancia aprendemos a manejar el proceso de la micción. Se trata de un complejo mecanismo de control que coordina las funciones de la vejiga, de los músculos del esfínter y del sistema nervioso.

    Cuando la vejiga se llena de orina, aumenta su presión interna. A continuación, la informaciónrelativa al llenado de la vejiga se transmite al cerebro a través de un centro nervioso situado en la parte inferior de la médula espinal y, por último, tomamos la decisión consciente de orinar. “Cualquier enfermedad que afecte a alguno de estos pasos puede causar incontinencia urinaria o retención de orina”, indica el Observatorio Nacional de la Incontinencia.

    La incontinencia urinaria es cualquier pérdida involuntaria de orina que provoca algún tipo de molestia o problema, ya venga o no acompañada de la necesidad urgente de miccionar. “No es un desarreglo inevitable o una situación propia de la edad por lo que, ante su aparición, debemos acudir al profesional sanitario”, recomienda esta entidad.

    “Aunque durante el envejecimiento se van produciendo una serie de cambios fisiológicos que favorecen la incontinencia, esta puede ser un síntoma de alguna patología oculta que conviene averiguar”, añade.

    La pérdida involuntaria de orina no es una enfermedad en sí misma, sino la consecuencia de una alteración en la fase de llenado vesical que se presenta en numerosas enfermedades, afirman los expertos del sitio web “perdidasdeorina.com”. Puede estar causada por distintas patologías como “un accidente cerebrovascular, la diabetes, la esclerosis múltiple o la enfermedad de Parkinson, así como por algunas cirugías”, sostienen.

    Este problema puede manifestarse a cualquier edad y en ambos sexos, aunque es más habitual en mujeres mayores de sesenta años. “La incidencia de incontinencia en las mujeres de más de sesenta y cinco años es superior al 25 por ciento, mientras que en los hombres este dato es de aproximadamente un 15 por ciento”, apuntan.

    Existen múltiples factores de riesgo que pueden propiciar la aparición de pérdidas involuntarias de orina. Entre ellos se cuentan el embarazo y el parto, la obesidad, la edad (pues con el paso de los años los músculos del suelo pélvico se debilitan), el prolapso de los órganos pélvicos y algunas enfermedades del sistema nervioso central.

    La cardiopatía o la hipertensión tratadas con diuréticos, la demencia, las enfermedades músculo-esqueléticas que supongan una reducción de la movilidad, los trabajos que conlleven grandes esfuerzos físicos y ciertos fármacos que actúan sobre la vejiga y el tono uretral también pueden predisponer a padecer incontinencia, señalan los urólogos de “perdidasdeorina.com”.

    Según aclaran los especialistas, existen distintos tipos de incontinencia urinaria. No obstante, una misma persona puede presentar varios de ellos a la vez.

    La incontinencia puede ser de urgencia, de esfuerzo, mixta, transitoria, por rebosamiento o funcional, expone François Peinado, urólogo del Hospital USP San Camilo y del Instituto Privado de Urología.

    La incontinencia urinaria de urgencia también se conoce como “vejiga hiperactiva”. Consiste en la apremiante necesidad de orinar lo que, muchas veces, impide llegar al baño a tiempo. Quienes la padecen pierden orina en momentos imprevistos, por ejemplo, mientras duermen, después de beber una pequeña cantidad de líquido, cuando tocan el agua o cuando lo escuchan correr. “Algunas personas experimentan pérdidas de orina simplemente al cambiar la posición del cuerpo”, explica el médico.

    Pero la causa más común de pérdida involuntaria de orina es la incontinencia por esfuerzo, que representa más del 50 por ciento de los casos. La padecen principalmente las mujeres tras un parto vaginal o como consecuencia de cambios hormonales tras la menopausia. En los hombres se produce, sobre todo, como resultado de operaciones de próstata, comenta el doctor Peinado.

    Caminar, hacer ejercicios aeróbicos e, incluso, estornudar y toser producen pérdidas de orina. “La presión abdominal asociada a estos hechos hace que la orina se escape”, afirma.

    La incontinencia urinaria mixta, por su parte, es la suma de distintos tipos de pérdidas. La combinación más frecuente es la que se da entre la incontinencia de esfuerzo y la de urgencia.

    Otro tipo de incontinencia es aquella que se presenta de manera temporal y desaparece una vez tratada. Se conoce como incontinencia transitoria y puede estar provocada por medicamentos, infecciones de las vías urinarias, disfunciones mentales, movilidad limitada o estreñimiento grave, indican los expertos de “perdidasdeorina.com”.

    Cuando la vejiga está siempre llena, se pueden perder pequeñas cantidades de orina. Esta condición se conoce como incontinencia urinaria por rebosamiento. En los hombres se debe, principalmente, a problemas de próstata, mientras que en las mujeres este tipo de incontinencia es poco frecuente.

    Por último, la incontinencia funcional se produce por no poder llegar al baño a tiempo, ya sea por no ser capaz de responder de forma apropiada al deseo de orinar como consecuencia de alguna discapacidad o por falta de destreza, entre otros motivos, expresan los especialistas en urología del “perdidasdeorina.com”.

    “Es posible que una persona que padece la enfermedad de Alzheimer sea incapaz de planear una visita al baño a tiempo para orinar, mientras que alguien en silla de ruedas puede encontrar un obstáculo y no llegar”, aclaran.

    EJERCICIOS DE KEGEL

    Como existen diversas formas de incontinencia urinaria, no hay un solo tratamiento. “Es el urólogo quien, tras analizar las características de cada paciente, debe decidir entre uno u otro”, sostienen.

    “Los ejercicios de entrenamiento de contracción del músculo pélvico llamados ejercicios de Kegel se usan principalmente para tratar a las personas con incontinencia de esfuerzo. Sin embargo, también pueden resultar beneficiosos en el alivio de los síntomas de la incontinencia de urgencia”, aseguran.

    Según explican los urólogos, el principio de los ejercicios de Kegel es fortalecer los músculos del suelo pélvico para mejorar el funcionamiento del esfínter uretral. Su éxito dependerá del uso adecuado de la técnica y del estricto cumplimiento de un programa regular de ejercicios.

    Para realizarlos correctamente, el primer paso es identificar los músculos que necesitamos ejercitar. El objetivo es contraer solo el músculo pubococcigeo, el principal músculo del suelo de la pelvis. Los especialistas recomiendan pedir ayuda al médico, la enfermera o el fisioterapeuta para asegurarse de que se están practicando los ejercicios de la manera adecuada.

    Dichos ejercicios pueden realizarse “en cualquier postura ya sea sentado, de pie o tumbado, aunque es posible que al principio resulte más confortable practicarlos tumbado”, comentan.

    Una vez acostado, con los músculos de muslos nalgas y abdomen relajados, se debe contraer en esfínter anal (el anillo muscular alrededor del ano) mientras se evita apretar las nalgas. Es necesario repetir este movimiento varias veces hasta estar seguro de realizarlo correctamente.

    Los especialistas advierten de la inconveniencia de apretar otros músculos al mismo tiempo. “Contraer los músculos equivocados puede ejercer más presión sobre aquellos que controlan la vejiga”, destacan los especialistas de “perdidasdeorina.com”.

    La clave de estos ejercicios radica en contraer los músculos de la pelvis, contar hasta tres, relajarlos y volver a contar hasta tres. Se debe repetir este proceso entre diez y quince veces en cada sesión.

    “Antes de los ejercicios los músculos débiles dejan salir la orina de manera involuntaria, pero después de practicarlos los músculos fuertes retienen la orina”, aseguran.

    DESTACADOS:

    * La incontinencia puede ser de urgencia, de esfuerzo, mixta, transitoria, por rebosamiento o funcional, expone François Peinado, urólogo del Hospital USP San Camilo y del Instituto Privado de Urología.

    * La incontinencia urinaria “no es un desarreglo inevitable o una situación propia de la edad por lo que, ante su aparición, debemos acudir al profesional sanitario”, recomienda el Observatorio Nacional de la Incontinencia.

    * Según explican los urólogos, el principio de los ejercicios de Kegel es fortalecer los músculos del suelo pélvico para mejorar el funcionamiento del esfínter uretral.

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